En Pizarras y Pizarrones hemos desarrollado un trabajo de campo cuyo objetivo es analizar las preferencias en lecto-escritura de nuestros lectores, así como las nuevas formas de enseñanza y aprendizaje. Les hemos pedido su colaboración para completar una pequeña encuesta anónima que como máximo les insumiría 10 minutos. Agradecemos su participación! La encuesta cerró el 31-08-17 y en unos pocos días publicaremos sus resultados...

martes, 13 de marzo de 2012

JUGAR Y JUGARSE... I- JUGAR Y JUGARSE (Mariano Algava) 2- B

Autoras/es: Sistematización del Equipo de Educación Popular “Pañuelos en Rebeldía”, Realizada por Mariano Algava. Ilustraciones del libro: Emilio Saad. Coordinación Editorial: Claudia Korol. Tapa: Beto Palavecino. Ediciones América Libre.
(Fecha original: Octubre 2006)
2. EL LUGAR DEL CUERPO EN LA ED. POPULAR

Los cuerpos de la historia
En el cuerpo “viven” las historias, los vínculos, y se funda la forma que tenemos de ser y estar en y con el mundo. Los hombres y mujeres construyen una relación con su cuerpo, y con los cuerpos de los demás, relación que no deja de ser un vínculo mediatizado por las condiciones culturales, los valores, las creencias religiosas, historia, etc.
Por ejemplo, son notorias las diferencias que se producen en las expresiones corporales, entre los pueblos centroamericanos, caribeños y los pueblos del sur del continente, o los pueblos andinos.
Esto se expresa culturalmente por ejemplo en los bailes y fiestas tradicionales. El tango, el carnavalito, la salsa; llevan la idiosincrasia de cada lugar y de la construcción histórica hecha, se expresa también en el andar, en la postura y hasta en el tono muscular. Un docente me decía alguna vez, Maradona cuando juega baila tango, los cortes, los cambios de dirección, etc y Ronaldo cuando juega baila samba, como mueve la cadera. Otro ejemplo muy impactante, para mi, fue ver en la marcha inaugural del Foro social Mundial, las características del “manifestarse” de cada agrupación perteneciente a diferentes países del mundo, y era claro vincular esta manifestación, esta expresión corporal, con la historia de cada pueblo, los brasileros pasaban bailando, moviendo las caderas y con muchos colores, los Chilenos prácticamente callados, y hasta tenían un orden al caminar, grupos alemanes con consignas cortas, enérgicas y ordenadas, los argentinos, con bombos y caras cubiertas y una especie de “pogo” caótico y poderoso, y así desfilaba un arco iris de actitudes corporales. Cuerpos que hablaban su historia.
Es decir que a la hora de jugar y de “jugarse”, cada pueblo, cada grupo, tendrá su identidad, su forma, sus tiempos y estos modos inscriptos en los cuerpos son tenidos en cuenta a la hora de proponer y diseñar técnicas de participación o de interpretar sus resultados. Estas particularidades, también se observan en contextos cercanos (geográficamente hablando), pero diversos en cuanto a clase social, cultura, subjetividades. Todas estas posturas determinan un modo de comunicación y comunican algo, dejan entrever matrices de aprendizaje, tipos de relaciones, etc.10
El diálogo, mediador fundamental del proceso de aprendizaje, entendido de parte de los educadores y educadoras, básicamente como la capacidad de escucha, en este caso se nutrirá de la lectura de la historia que nos cuentan los cuerpos.
Por ejemplo es muy notoria la inmovilidad corporal, la disociación cuerpo/ mente en los ámbitos universitarios formales, donde en ocasiones hemos concurrido como equipo de Educación Popular, a talleres o charlas. La primer barrera son los bancos que se encuentran en tanta cantidad y tan juntos que resulta casi imposible correrlos para generar un espacio donde realizar una técnica o dinámica que involucre el cuerpo y el jugar. (también podemos pensar la politicidad de ese espacio tan inmóvil) A pesar de esto hemos propuesto jugar y nos hemos encontrado con gran resistencia o dificultad a poner el cuerpo por parte de los estudiantes.
Por otro lado trabajando en barrios del conurbano bonaerense, con trabajadores desocupados y desocupadas, tal vez con algún prejuicio de nuestra parte, suponíamos cierta apatía a comprometer el cuerpo, y nos encontramos con personas dispuestas a jugar, a bailar y divertirse. Luego comprobamos que mas de la mitad de estas personas no sabían leer ni escribir. También aprendimos que las compas decían mucho más a través del lenguaje del cuerpo, que con las palabras. Podríamos preguntarnos ¿cómo es esta relación en una compañera que vive en condiciones de hacinamiento, o con peligro de desalojo. O bien como es este vínculo en los compañeros y compañeras de los pueblos originarios.11 Nos hemos preguntado mucho en nuestra experiencia en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, el simbolismo de Poner el cuerpo y de “jugarse” en este marco creado a partir de la ausencia de los cuerpos de los compañeros y compañeras hijas de las Madres.
Myrta Chokler, se pregunta también:
“¿cómo se resignificó el lugar del cuerpo durante las Marchas de la Resistencia? Cuerpos de niños y adultos presentes en largas jornadas, en huelgas de hambre, en masivas procesiones, donde el cuerpo grupal resistente, hacía manifiesta la resistencia a la dictadura. Cuando el mandato de la dictadura era no actuar, no estar presente, ausentar el cuerpo, quitar el cuerpo para conservar el cuerpo, la consigna de la resistencia era poner el cuerpo, cuerpos presentes para reencontrar los cuerpos desaparecidos, para evitar que nos borraran la existencia, la vida y la dignidad”12
Sin dudas el academicismo, el paso por la escuela, o el no paso, el tipo de trabajo, el lugar de vivienda, la ideología, la cosmovisión, la identidad de género, la historia, las luchas, etc. van moldeando el lugar del cuerpo en el proceso de aprender-enseñar y de vincularnos con el mundo. Cuando planteamos las técnicas participativas, los juegos, el poner el cuerpo, somos concientes de que abrimos la puerta a esta diversidad de construcciones y tenemos en cuenta, no solo el no invadir, el no forzar situaciones que resulten agresivas a la construcción de cada un@ o del grupo, sino también la posibilidad de enriquecimiento que esto produce. En una dinámica que implicaba cerrar los ojos, una compañera, luego de jugar voluntariamente, contó que era la primera vez en años que podía permanecer con los ojos cerrados, porque ella había estado secuestrada en la dictadura con los ojos vendados, y compartió con nosotros la superación de muchos miedos que estaban alojados en su cuerpo y en sus posibilidades de participación corporal, nos dijo que en este lugar sentía la confianza para seguir avanzando.
Utilizar técnicas participativas, implica ser conciente de estas movilizaciones, de esta apertura a la diversidad. ¿cuántas cosas no entraban en el proceso de aprendizaje de esta compañera?
Desde nuestra concepción, rechazamos la autoritaria actitud de quienes utilizan las técnicas para hacer mas “divertidos” los contenidos que imponen a los aprendientes.
Nuestros juegos, técnicas, dinámicas, no tienen el objeto de facilitar el aprendizaje, sino de complejizarlo, de abrir nuevos debates, nuevos puntos de vista, no ya teóricos, sino pasados por el cuerpo, por un proceso creativo, por la vivencia, instancias que aportan nuevos elementos para entonces si abocarnos a su análisis, a la confrontación con las otras vivencias.

10 Se pregunta Mirta Hebe Chokler : “Si sabemos que la postura de pie, erguido firmemente sobre las piernas, da señales de dominio y seguridad ante el mundo, me pregunto, ¿Cómo puede pararse, con que seguridad y aplomo, con que equilibrio podrá erguirse un niño con sus pies torcidos realizando ajustes tónico-posturales siempre diferentes, al adaptarse a zapatos que no son propios, gastados por otros, generalmente desconocidos? En “Los organizadores del desarrollo psicomotor”, Ed. Cinco, Bs.As. 1988

11 “Entre los Mapuche existe una antigua práctica: Hombres y mujeres hamacan en grandes mantas, que sostienen entre tod@s, a la mujer parturienta para que el balanceo la relaje y así se ubique mejor el niño en el canal de parto. Hay un compromiso y una participación activa de la comunidad en el nacimiento y primeros contactos madre-hijo. También hay un mayor contacto físico entre padres e hijos que el que vemos en nuestra población urbana. ¿cómo organiza esto las imágenes, los afectos, el pensamiento, la comunicación verbal en estos niños mapuches? Myrta H. Chokler. Ibidem

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