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martes, 17 de mayo de 2011

El habla como acción social

Autoras/es: Stella Maris Torre
El habla como acción social.
El contexto de situación y la lengua como modo de acción.
Perspectivas filosóficas del lenguaje como acción:
                                      Austin
                                      Searle
(Fecha original del artículo: Noviembre 2003)


a.               Bronislaw Malinowski concebía como la gran meta de la antropología el "captar el punto de vista de un nativo, de sus relaciones con la vida, tomar conciencia de su visión de su mundo" (citado en Duranti, 2000:292). Y dentro de esta concepción, el conocimiento de la lengua es una herramienta fundamental para conseguir esta meta. Los conceptos basales de su teoría etnográfica acerca del lenguaje pueden resumirse de este modo: "Hablar es un modo de acción y las palabras deben entenderse en su contexto" (Duranti, 2000:295). Podemos identificar entonces:
el contexto de situación, es el ámbito que confiere a los fenómenos lingüísticos su verdadero significado. Malinowski nos dice que para entender una frase, un texto, un fenómeno lingüístico, tenemos que estudiar simultáneamente la circunstancia en que se produce. Esto indica por un lado que la concepción de contexto debe superar el ámbito ling1üístico, y por otro, que la situación en la que se enuncian las palabras no puede considerarse irrelevante para la expresión lingüística, enmarcándose en una concepción más global[1].
la lengua como un modo de acción, al introducir la noción de contexto de situación, Malinowski estableció además que la función de las lenguas primitivas era hacer cosas[2], con lo cual extiende el concepto de acción a todas las lenguas.
John L. Austin, junto con John Searle, representa una corriente filosófica lógica relativamente al margen de la lingüística, porque desde su punto de vista el problema no consiste en determinar cuáles son las relaciones entre la sociedad y el lenguaje sino analizar ciertos aspectos de éste tal como se dan en la realidad. Al igual que Malinowski, esta corriente considera que hay muchos otros usos del lenguaje además de los asertivos, señalando que éste no se utiliza sólo para describir un estado particular de cosas, sino para hacer cosas, es decir, para realizar alguna acción[3]. En primer lugar, Austin redefine los enunciados, distinguiendo entre: constatativos[4] y realizativos, éstos últimos se dan  cuando emitir el enunciado no es describir las cosas, lo que hacemos o hacen otros, sino hacer[5].

Profundizando esta distinción esta escuela recurre al concepto de acto de habla., distinguiendo entre tres tipos:
Locucionario o locutivo: se realiza por el mero hecho de decir algo[6]. Este acto, relacionado con el significado, estaría al nivel del contenido proposicional de un enunciado, tal como establecen las convenciones de la gramática y el léxico.
Ilocucionario o ilocutivo: se realiza al decir algo[7].  Este acto, a diferencia del anterior, se relaciona con la fuerza y se asienta sobre la base de los fines convencionales de un enunciado y de las condiciones contextuales bajo las que se produce.
Perlocucionario o perlocutivo: es aquel que "hace hacer" como consecuencia de un enunciado determinado[8]. Son independientes de la fuerza convencional del enunciado, ya que pueden coincidir o no con el objetivo del acto ilocucionario. Este acto se relaciona con el efecto y consiste en acciones que podrían ir más allá de la interpretación convencional de un enunciado y/o fuera del control del hablante. 
De estos tres tipos, Austin resalta el acto ilocucionario, que no es siempre visible en la forma del enunciado. Para clarificar la fuerza éste, Austin piensa en oraciones declarativas insertas en una proposición mayor con un verbo que define la fuerza del enunciado. A estos verbos los llama verbos realizativos (o performativos), y son verbos que expresan el mismo acto que realizamos porque, utilizados en primera persona del singular y en tiempo presente del indicativo, asumiendo que caben diversas condiciones contextuales, realizamos la acción que el verbo describe.
La incidencia del contexto es destacada especialmente por Austin[9], con lo cual, hacer algo con las palabras no se restringe al uso de estos verbos: no necesitamos oír un verbo realizativo para percibir que lo que se dice tiene el valor de una acción. Por el contrario, cuando decimos algo, hacemos siempre algo,[10] Así, como lo señala Duranti, la supuesta dicotomía que establece Austin entre constatativo y realizativo no es tal, ya que con enunciados constatativos, también son realizativos[11].
A efectos de explicar los actos ilocucionarios, en los cuales se centra su teoría, Austin enumeró una serie de condiciones de fortuna, que llamó así para diferenciarlos de las condiciones de verdad[12]. Para que un acto de habla se realice "felizmente", es decir, para que se realice satisfactoriamente en términos de producción y comprensión, se deben dar estas condiciones: Convencionalidad y propiedad del procedimiento; todos los participantes deben completar correctamente el procedimiento; sinceridad y conducta consecuente. Aunque Austin relativizaba estas condiciones admitiendo situaciones y grados de insinceridad, Searle prácticamente desterró tales reservas, adquiriendo un papel protagonista tanto la sinceridad como la intencionalidad.


b.              Por un lado, los escritos de Malinowski, desde su propia práctica, anticipan muchas ideas que más tarde serían los pilares de los que surgiría la pragmática como estudio interdisciplinar. Ya en 1923, aportó a lo que luego sería lingüística funcional inglesa o escuela de Londres, algunos de sus conceptos más importantes: el concepto de contexto de situación va a ser recuperado pon lingüistas y antropólogos ingleses, entre ellos Firth, que lo va a desarrollar mucho más detalladamente, constituyendo una suerte de sociología del habla, o sociolingüística, que se prolonga en Halliday. Ésta representa una tendencia funcionalista que se ocupa de la función del lenguaje como fenómeno de comunicación social.. Asimismo, coincidimos con Duranti en señalar un potencial aporte a la lingüística y semiótica[13]
Austin, desde una similar concepción donde la lengua se usa para hacer cosas, presenta una teoría más elaborada de las palabras como acción que la de Malinowski. Por su parte, Searle, con su teoría de los actos de habla difundió ampliamente el pensamiento del primero. Entendemos que si bien esta tendencia caracteriza satisfactoriamente determinados fenómenos lingüísticos, el énfasis en general se deposita cobre cuestiones lógicas o filosóficas más que sociológicas, por lo que, al asumir automáticamente la teoría de los actos de habla que sus intuiciones son de aplicación universal, su aporte es ante todo conceptual[14].


BIBLIOGRAFÍA
                   Austin, J. L., 1982 [1962]. Cómo hacer cosas con palabras, Barcelona; Paidós. Conferencias I y VIII.
                   Duranti, A., 2000. Antropología Lingüística, Madrid, Cambridge University Press. Cap. 7: "El habla como acción social".


[1] , ya que "el estudio del lenguaje que hablan personas que viven bajo condiciones diferentes de la nuestra... ha de hacerse de acuerdo con el estudio de su cultura y de su entorno" (Malinowski, 1923, El problema del significado en las lenguas primitivas, citado en Duranti, 2000:293) .
[2] "la principal función de la lengua no es expresar pensamientos ni duplicar los procesos mentales, sino desempeñar un papel activo en el lado pragmático de la conducta humana" (Malinowski, 1935, Los jardines de coral y su magia, citado en Duranti, 2000:294),
[3] "se pueden hallar expresiones [donde] el acto de expresar la oración es realizar una acción, o parte de ella, acción que a su vez no sería normalmente descripta como consistente en decir algo" (Austin, 1962-1982:45).
[4] : conceptuados como "formulad[o]s...para registrar o suministrar información directa acerca de los hechos" (Austin, 1962-1982:43).
[5] "emitir la expresión es realizar una acción y...ésta no se concibe normalmente como el mero decir algo"  (Austin, 1962-1982:47).
[6] Austin afirma que "decir algo es, en sentido normal y pleno, hacer algo. Esto incluye la emisión de ciertos ruidos, la de ciertas palabras en una determinada construcción y con un cierto 'significado' en la acepción filosófica preferida del término, esto es, con una referencia y un sentido determinados" (Austin, 1962-1982:138).
[7] "es muy diferente que estemos aconsejando, o meramente sugiriendo, o realmente ordenando, o que estemos prometiendo en un sentido estricto o sólo anunciando una vaga intención"  (Austin, 1962-1982:143).
[8] , es decir, que "a menudo...decir algo producirá ciertas consecuencias o efectos sobre los sentimientos, pensamientos o acciones del auditorio, o de quien emite la expresión, o de otras personas"  (Austin, 1962-1982:145).
[9] : "la ocasión en que una expresión se emite tiene gran importancia, y...las palabras usadas tienen que ser explicadas, en alguna medida, por el contexto dentro del cual se intenta usarlas"  (Austin, 1962-1982:144)
[10] "realizar un acto locucionario es, en general, y eo ipso, realizar un acto ilocucionario"  (Austin, 1962-1982:142).
[11] ."Hasta el más sencillo acto de declarar algo sobre nosotros mismos u otros es un acto social, es el acto de informar...Para comprender [esto, atendamos que] "cualquier acto de habla tiene lugar dentro de un contexto particular, y ha de ser evaluado con respecto a dicho contexto. El interés de Austin por el contexto va más allá de la idea de que es importante para reafirmar la verdad de una declaración... sino que [el mundo] se adapte también a nuestros deseos y necesidades" (Duranti, 2000:300).
[12] , dado que "los actos de habla no son ni verdaderos ni falsos, sino, dicho en términos del propio Austin, afortunados o desafortunados" (Duranti, 2000:304).
[13] "El marcado tono conductista de Malinowski...podría reformularse...y considerarse una anticipación de algunas preocupaciones recientes con respecto al lugar y la función del cuerpo en la constitución de las prácticas lingüísticas...los cuerpos de los hablantes pueden ser una importante fuente semiótica para entender cómo se produce el lenguaje y cómo se procesa la comunicación cara a cara" (Duranti, 2000:294).
[14] "la distinción de Austin entre decir y hacer y su estudio sobre las condiciones de fortuna se convierte entonces en un primer paso de un debate futuro sobre la contextualización, esto es, la actividad por la que los actos...se entienden vinculados o insertos en otros actos y a los cuales, dentro de ese proceso, dota de sentido en términos de su significación cultural" (Duranti, 2000:307).

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